sábado, 13 de junio de 2015

La búsqueda de Dios: A.W. Tozer



A veces olvidamos que Dios es una persona, y que por lo tanto puede cultivarse Su amistad como la de cualquier persona.

Acerquémonos a los santos hombres y mujeres del pasado, y no tardaremos en sentir el calor de su ansia de Dios. Gemían por Él, oraban implorando Su presencia, y le buscaban día y noche, en tiempo y fuera de tiempo.

Moisés se valió de que ya conocía a Dios para pedir conocerle más... "Ahora pues, si he hallado gracia en Tus ojos (dice), te ruego que me muestres ahora Tu camino, para que yo Te conozca, y halle gracia en Tus ojos." (Éxodo 33:13)... Y después se atrevió a hacer una solicitud aún más grande: "Te ruego que me muestres Tu gloria. Te suplico que me muestres Tu gloriosa presencia"...


La vida de David también fue un torrente de deseos espirituales, en sus salmos abundan los clamores del que busca a Dios: "Como el ciervo anhelan las corrientes de las aguas, así te anhela mi alma, oh Dios. Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de ÉL?" (Salmo 42:1-2)

La complacencia es la enemiga mortal de todo crecimiento espiritual. Si no sentimos vivos deseos de ver a Cristo, ÉL nunca se manifestará a Su pueblo.

¡EL QUIERE QUE LE DESEEMOS! Con un corazón ardiente por Dios, Pablo exclamó... "Todo lo que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo, es más, todo lo considero pérdida por la razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por ÉL lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a ÉL... Quiero conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en Su resurrección, participar en Sus sufrimientos."(Filipenses 3:6-10)

Realmente, nada necesitamos, sino a Dios mismo.

La mala costumbre de buscar a Dios junto con otras cosas, nos impide hallarle a ÉL mismo, y nos impide experimentar toda Su plenitud.

¡BUSCAR OTRAS COSAS JUNTO CON DIOS ES LA CAUSA DE NUESTRO FRACASO!

Si dejamos esa vana búsqueda de otras cosas, muy pronto encontraremos a Dios, y en ÉL hallaremos todo lo que anhelamos.

Eleva tu corazón a Dios con amor humilde y sincero, y búscalo a ÉL, y no a Sus dones.

Piensa en Dios y busca solo a Dios, solo por lo que Dios es. Esta es la obra del alma que más agrada a Dios. El hombre que tiene a Dios como su posesión, tiene todo lo que es necesario tener. Podrá carecer de todos los tesoros materiales, o aun si los posee, estos no le producirán ningún placer especial, si los ve desaparecer, uno tras otro, apenas podrá sentir la pérdida, porque teniendo a Dios, tiene la fuente de toda la alegría.

No importa cuántas cosas pierda, de hecho no ha perdido nada. Todo lo que posee, lo posee en Dios, pura y legítimamente para siempre.

"¡Oh Dios! He probado Tus bondades, y a la par que ellas me han satisfecho, me han dejado sediento por más. Reconozco que necesito más y más gracia. Estoy avergonzado de mi falta de interés. ¡Oh Dios! Trino Dios, quiero tener más vivos deseos de Ti, deseo que me llenes de esos deseos, quiero que me des más sed de Ti. Te ruego que me hagas ver Tu gloria, para que pueda conocerte mejor. Comienza dentro de mí una nueva obra de amor. Dame la gracia necesaria Señor para que pueda levantarme y seguir en pos de Ti... Elevándome por encima de esta tierra baja y nublada donde he andado errante tanto tiempo".

EN EL NOMBRE DE JESÚS, AMÉN... 




https://www.facebook.com/profile.php?id=100004312038021&fref=ufiTranscrito por Johana González 

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